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PIM PAM PUM... ¡¡¡FUEGO!!!. CRISTOBAL TABARES Y COLABORADORES

29ene(ene 29)10:0014feb(feb 14)20:00PIM PAM PUM... ¡¡¡FUEGO!!!. CRISTOBAL TABARES Y COLABORADORES

Detalles del evento

El carnaval se reconoce universalmente como uno de los eventos más arraigados y originales de las culturas globales como forma de resistencia simbólica a los poderes establecidos, ya sean políticos, religiosos o culturales. Desarrollado principalmente en la cultura popular de la antigua Roma, la Edad Media, el Renacimiento y las diásporas africanas en el Caribe y Brasil, el carnaval no se entiende como un mero acontecimiento festivo, sino como un fenómeno cultural transhistórico y profundo que articula una visión alternativa del mundo, opuesta a la seriedad, el dogmatismo y la jerarquía de los discursos oficiales.

Desde las celebraciones populares de la Europa medieval y renacentista —en las que las normas sociales, las jerarquías políticas y los códigos de conducta dominantes se suspendían durante un tiempo limitado— este acontecimiento excepcional diluía las divisiones entre gobernantes y gobernados, sabios e ignorantes, sagrado y profano. Esta inversión del orden no tenía como objetivo instaurar un nuevo poder, sino poner en cuestión la idea misma de autoridad absoluta.

El humor y la risa ocupan un lugar central en esta lógica carnavalesca. No se trata de una risa individual ni meramente burlona, sino de una risa colectiva, ambivalente y regeneradora. La risa carnavalesca degrada lo elevado, pero al mismo tiempo lo renueva. Allí donde el discurso oficial se presenta como serio, cerrado y definitivo, el carnaval introduce la risa como fuerza desestabilizadora y liberadora.

El cuerpo se mantiene como el elemento central del carnaval. Pero el cuerpo carnavalesco no es el cuerpo idealizado, cerrado y armónico del clasicismo, sino un cuerpo abierto, exagerado y en transformación. En el carnaval se privilegia el “estrato corporal inferior”: la boca que come y habla, el vientre, los órganos sexuales, las excreciones, el nacimiento y la muerte. Lejos de ser simplemente imágenes obscenas o degradantes, expresan una concepción material y dinámica de la existencia humana, ligada a los ciclos naturales de crecimiento, decadencia y renovación.

Aunque las fiestas carnavalescas saturninas y medievales hayan desaparecido o se hayan institucionalizado, su espíritu pervive en expresiones y eventos culturales modernos y contemporáneos que desestabilizan las normas, en las prácticas que cuestionan las jerarquías simbólicas y en las manifestaciones colectivas de transgresión, risa y exceso. En todos estos casos, lo carnavalesco funciona como una fuerza crítica que se opone a la clausura ideológica.

En la exposición que Cristóbal Tabares y sus colaboradores presentan en el Círculo, el carnaval se convierte en un principio estético que resiste el cierre del sentido y la imposición de una verdad única en la cultura en general y las artes plásticas en particular. Esta lógica explica el interés de Tabares en realizar una propuesta colectiva y polifónica que establece la afinidad profunda entre lo carnavalesco y las formas artísticas de la ambigüedad, la multiplicidad y la transgresión.

Tabares y sus colaboradores proponen una visión del mundo profundamente antidogmática. Por un lado, el artista suspende temporalmente los órdenes establecidos del Arte, apropiándose y transformando o parodiando reconocidas obras de otros artistas transgresores y celebridades como Michelangelo Pistoletto, Félix González-Torres o Joana Vasconcelos, para cuestionar la pretensión de la autoridad artística. Por otro, celebra el esfuerzo colectivo de las señoras que han elaborado los ganchillos, el video de la coronación de una de las reinas del carnaval tinerfeño (Carlota Bibiana Sosa, 1993, de donde el artista se apropia el título de su propuesta) y el diseño de su traje (original de Marco Marrero), o un video de murgas carnavaleras.

“El punto de partida es el exceso”, dice Tabares. “La fiesta entendida como una experiencia colectiva, como una acumulación: montañas de disfraces, purpurina, pastillas o plátanos. La belleza de lo tóxico, la dependencia de lo químico, la fiesta de la carne y del plástico. Más es más”. Con ello, Tabares quiere afirmar un mundo abierto, inacabado y plural, en el que el sentido no se impone desde arriba, sino que se construye en la interacción, el conflicto y la renovación constante.

Octavio Zaya, Comisario.

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Hora

29 de enero de 2026 10:00 - 14 de febrero de 2026 20:00(GMT+00:00)

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